Ansiedad y Rayadas

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Rayarse o estar rayado.
 
Esta expresión en España tiene el significado de darle demasiadas vueltas en la cabeza a algo, estar obsesionado con algo, no avanzar en un pensamiento que se convierte en obsesivo.
 
Tú tío, estoy tó rayao.

 
 
La causa son momentos de preocupación excesiva que se sufren de forma esporádica, coloquialmente conocidos como “rayadas“. Situaciones puntuales en las que tus niveles de estrés y ansiedad aumentan considerablemente.
 
Estas rayadas vienen producidas por pensamientos negativos que evocan consecuencias fatales a una acción errónea de poca importancia, consecuencias mucho más drásticas y horribles de lo que tu mente racional consideraría. Vamos, que aunque no tienes motivos, le das vueltas y mas vueltas, creando un problema que no existe o exagerando uno muy pequeño.
 
Por ejemplo: no he estudiado mucho para el examen > no me se nada y voy a suspender >nunca voy a aprobar esta asignatura > me van a echar de la carrera > nunca seré nada en la vida > acabaré muriendo solo, triste y pobre bajo un puente.
 
Sí, es un ejemplo estúpido, pero seguro que si lo piensas un poco a ti también se te ocurre algún otro motivo estúpido con por que estuviste días y días obsesionado. 
 
 

El desencadenante. Tipos de Rayadas.

 
La “Rayada” suele comenzar generalmente después de un hecho o acción, realizado activa o pasivamente, con consecuencias negativas potenciales. Vamos, cuando te das cuenta de que la has cagado pero bien.
 
Podemos diferenciar dos tipos de Rayadas:
 
– Rayada Extensiva: ante un problema real de cierta magintud, se aumenta tanto la gravedad de este problema como la de sus consecuencias, llegando a dejar de lado el escenario real para colocar el problema en un escenario muchísimo más negativo.
He suspendido un examen > moriré pobre, triste y solo.
 
– Rayada Creativa o “fantasma”: una acción o hecho que no ha generado problema alguno, crea mentalmente repercusiones virtuales y las aumenta hasta llegar a creer que se tiene realmente un problema, cuando todavía no existen hechos que pueda verificar esta afirmación. El problema virtual se basa tan solo en suposiciones y en posibles (que no probables) recciones a unos determinados hechos.
Todavía ni siquiera me han dado la nota del examen, pero ya pienso que he suspendido y que moriré pobre, triste y solo.
 
Durante mi vida he tenido unos cuantos motivos estúpidos de Rayada Extensiva con lo que me rayé mucho, como cuando me timaron con colchón malo que no podía devolver, o cuando gasté una broma telefónica a un profe de la uni y me pillaron.
 
En todos estos casos existía un problema producido por un error mío, sin embargo las consecuencias que imaginaba en mi mente iban mucho más allá de lo racional y en mi cabeza acababan por “arruinarme la vida”.
 
Por supuesto, en niguno de estos casos las consecuencias fueron más allá de lo asumible y en unos días la situación había regresado a la completa normalidad.
 
Incluso aprendí sabias lecciones: los colchones siempre de IKEA, y borra los números de tus profes o jefes antes de salir de fiesta.
 
También he tenido casos de Rayada Fantasma. Obsesiones mentales por cosas que ni siquiera habían sucedido. Como cuando un tío me grabó por la calle haciendo el tonto y pensé que aparecería por todo YouTube, o cuando creía que el ex novio militar de una chica vendría a partirme las piernas por estar con ella.
 
 
En estas ocasiones el hecho ni siquiera había mostrado indicios de que pudiera haberse producido problema alguno. Sin embargo, en mi mente no solo se había creado ya el problema, sino además también las consecuencias derivadas de éste, consecuencias desproporcionadas que iban mucho más allá de la lógica y que en mi cabeza me costaban mi propia felicidad y estabilidad vital. Ya ves tú la movida. Y todo estaba en mi cabeza.
 
 

Los Efectos.

 
Una vez que la “Rayada” aparece y esa idea se instala en tu mente, es muy difícil sacarla de ahí. Por el simple hecho de que la rayada te hace sentir mal y la única forma de dejar de sentirte mal es no pensando en ello.
 
Pero cuando te preguntas a tí mismo si ya se te ha pasado, entonces el motivo de esa situación de estrés vuelve a tu cabeza y regresas al principio. No puedes obligarte a dejar de pensar en algo.
 
La ansiedad por Rayadas presenta síntomas tanto psíquicos como físicos:
 
– Síntomas psíquicos: falta de concentración, nerviosismo, incapacidad para relajarse o disfrutar. Sentimiento de culpabilidad, inseguridad y temor. 
 
– Síntomas físicos: aumento del ritmo cardíaco y la respiración. Dificultades para dormir. Movimientos nerviosos y repetitivos. Vacío en la garganta y el estómago. Falta de apetito.
 
 

Proceso mental.

 
La ansiedad generada por una Rayada se basa en la incertidumbre de los acontecimientos venideros.
 
Cuando nos imaginamos que un error o una acción equivocada va a tener consecuencias negativas, la culpabilidad que sentimos y la impotencia de no poder volver atrás nos empuja a imaginar el peor de los escenarios, aunque éste escape del límite racional, o de lo que nosotros contestaríamos si fuese un colega el que nos contase el problema.
 
Hacemos caer sobre nosotros toda esa culpabilidad en forma de consecuencias o “castigos” porque nos sentimos responsables de algo que no hemos hecho bien y que ya no podemos cambiar. 
 
Al hacer caer sobre nosotros esas repercusiones sobredimensionadas o “castigos imaginados”, nuestra mente toma por real una situación  que está distorsionada, o que incluso es ficticia. El horrible destino que te aguarda por haberla cagado.
 
Al estar ante una situación adversa, nuestro cuerpo reacciona de la mejor manera que sabe, y esto es generando ansiedad.
 
La ansiedad no es más que una respuesta natural a una situación de estrés o peligro, en la que nuestro cuerpo y nuestra mente se preparan para responder a esta amenaza. De ahí el nerviosismo (siempre alerta) y la falta de concentración (no perder de vista el peligro).
 
Dado que esta idea vuelve una y otra vez a nuestra mente, nuestra situación de estrés se mantiene durante varias horas o incluso días. A cada rato esperamos y a la vez tememos que aparezcan esas fatídicas consecuencias que nos hemos imaginado.
 
No nos permitimos dejar de pensar en ello, porque en nuestra mente la situación es de tal gravedad y magnitud que ignorar el peligro sería una irresponsabilidad.
 
Entonces entramos en una espiral de autoculpabilidad y angustia en la que cada vez nos imaginamos situaciones más horribles y nuestra distorsión de la realidad se hace más y más grande.
 
Empezamos a imaginarnos consecuencias desmesuradas muy alejadas de la relaidad, escudándonos en que “podría pasar que…”, ya que aunque desde un punto de vista lógico resulta altamente improbable, podría llegar a ser físicamente posible.
 
Si hablamos con otras personas sobre el tema o buscamos información, nos vamos a fijar mayoritariamente en aquellas opiniones negativas que refuerzan la idea de un desenlace fatal, para apoyar nuestra teoría de autoculpabilidad.
 
También podemos llegar al punto de la paranoia y sentir que cada cosa que hacemos está siendo espiada con objeto de recabar información para hacernos más daño. Parece que cada acción que realizamos sólo aumenta la gravedad de la situación, aunque ambas situaciones no tengan nada que ver, pero nuestra mente así lo interpreta.
 
 

Cómo proceder en estos casos.

 
La base del problema reside en que nuestra mente hace que ese peligro imaginario sea real y amenazador. Nos sentimos constantemente bajo una espada de Damocles que en cualquier momento puede caernos encima, arruinando nuestra felicidad y estabilidad. 
 
Sin embargo, olvidamos que constantemente estamos expuestos a peligros potenciales que verdaderamente pueden poner en peligro nuestra seguridad e incluso nuestra vida. 
 
Cada vez que viajamos en coche podemos tener un accidente. Cada vez que comemos, podemos atragantarnos. Al enchufar un aparato podemos electrocutarnos. Caminando por la calle nos puede caer una maceta o podemos ser atropellados… 
 
En nuestro día a día estamos siempre expuestos a peligros potencialmente dañinos e incluso mortales, pero nuestro cuerpo no genera ansiedad porque nuestra mente estima que la probabilidad de ese peligro potencial es mínima.
 
Sin embargo, cuando tenemos una Rayada e la cabeza, elevamos tanto la probabilidad como la seriedad de ese peligro, por ello nuestra ansiedad aumenta y parece incontrolable. 
 
Resulta evidente y lógico afirmar que no tiene sentido preocuparse por algo que aún no ha sucedido y que muy probablemente no vaya a suceder.
 
Pero no es tán fácil cuando se trata del subconsciente y las emociones. A pesar de que nos demos argumentos lógicos y razonados, una parte de nuestra mente seguirá generando ansiedad porque sigue pensando que ese riesgo es real, dañino e inminente. 
 
No podemos pedir a nuestra mente que deje de pensar en algo, porque entonces pensará más en ello (en qué no tenía que pensar?). Y tampoco podemos dejarnos llevar por el agobio, la frustración, la culpabilidad y toda esa oleada de emociones que son inevitables y que forman parte de un mecanismo de defensa natural de nuestro cuerpo.
 
En vez de obligarnos a dejar de pensar en algo, lo que debemos hacer es enfocar nuestras emociones desde otra perspectiva a través de axiomas o verdades establecidas, que repitiendo y asumiendo harán que poco a poco nuestra mente inconsciente tome consciencia de la situación y vuelva a tener contacto con la realidad.
 
Lo mejor es respirar profundamente varias veces y luego repetir estas Verdades Reales Asumibles. De esta forma nuestro nivel de estrés disminuirá, el subconsciente estará más relajado y seremos capaces de contactar con él y transmitirle estas ideas.
 
 

Verdades Reales Asumibles (VRA’s).

 
Estoy distorsionando la realidad. 
 
La mayor parte del problema reside en mi mente.
 
Hasta ahora no tengo hechos reales que prueben mis suposiciones.
 
Mi estado de ansiedad es una reacción natural de mi cuerpo a una amenaza imaginaria.
 
Estoy sobredimensionando inconscientemente las consecuencias de mis acciones debido a un sentimiento de culpabilidad.
 
En otras ocasiones pasadas en las que he imaginado desenlaces fatales, al final todo me ha ido bien.
 
No puedo controlar mis emociones, pero sí la forma en que estas emociones me afectan.
 
Necesito tiempo para que mi subconsciente asimile que esta amenaza no es real. No debo tener prisa.
 
Dentro de unos días habrá pasado mi ansiedad y recordaré esto con una sonrisa.
 
No puedo combatir problemas que sólo existen en mi mente. No tengo datos reales para sacar conclusiones.
 
Si en el futuro se presenta un problema real, dispongo de las herramientas, los conocimientos y el apoyo necesarios para solucionarlo.
  
 
La repetición de estas ideas, junto con la relajación e incluso la meditación, ayudarán en gran medida a disminuir los niveles de estrés y, con el tiempo, a vencer la ansiedad.
 
También es recomendable ocuparse en una tarea que requiera de nuestra atención y nos aleje de estos pensameintos. Pero si las ideas vuelven a nuestra cabeza, no hay que evitarlas, porque el no querer pensar en algo nos hace pensar más en ello.
 
Es mejor asumir que son parte de un proceso de defensa natural de nuestro cuerpo y repetir nuestros axiomas.
 
 
Así que ya sabes. Cuando te vuelva una de esas rayadas gordas a la cabeza, piensa que no eres el único al que le pasan estas cosas. Respira profundo y recuerda que no tiene sentido preocuparse por algo que aún no ha sucedido y que muy probablemente no vaya a suceder.
 
***
 
Este post es bastante tostón y no tiene fotos ni nada, así que gracias si te lo has podido leer entero. Espero que te ayude en un futuro 🙂
 
Muchas gracias a Ángeles y a sus buenos consejos por ayudarme a entender y controlar todas estas historias.
 
Salu2
ReneR 2015
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Rener Frank

Tras estudiar Ingeniería Mecánica y 3 años de rutina laboral, un verano de voluntariado scout en los Alpes suizos y una dulce alemana resetearon mis prioridades.
Dejé mi aburrido trabajo de oficina para irme a cuidar un castillo medieval en los bosques de Baviera. Después de varias aventuras por Europa me establecí en Frankfurt, donde vivo actualmente. Pero siempre con nuevos proyectos en mente y pensando en el siguiente paso!
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