Lo que de verdad importa

2015-07-21_2202

Hoy, escuchando música aleatoria en YouTube mientras pensaba sobre qué escribir en este post, ha sonado toda la banda sonora del vídeo juego Tony Hawk 2, al que me vicié incansable cuando tenía 15 años.

Así que durante unos dulces 40 minutos me he transportado al año 2000, y me han venido a la mente las cosas que me importaban en aquel momento. Vaya sorpresa que me he dado a mí mismo…

 

En aquellos días de adolescencia turbulenta, los detalles más simples me parecían tan complicados que ahora no puedo evitar recordarlos con una media sonrisa.

Toda mi vida estaba metida en una pequeña burbuja. Sólo me preocupaba aprobar el examen de mates, buscar plan para el viernes por la tarde y decirle algo de una vez a aquella chica de 4ºB.

La casa, la comida, la ropa… estaba todo cubierto. A pensión completa. Subvencionado por mis benditos padres.

Era un axioma, un hecho incuestionable. Simplemente tenía todo lo que necesitaba. Y mi único trabajo a cambio consistía en no liarla en clase, hacer los deberes y sacar unas notas decentes.

 

Esta tarde, antes de sentarme a escribir, me ha tocado ir a la compra, colocarla, poner la lavadora, prepararme la cena y limpiar el cubo de basura que ya empezaba a oler a moho.

En total un par de horas hasta que me he podido poner “a lo mío”.

Y eso, después de estar desde las 8 de la mañana currando, claro. Que aunque me encante mi trabajo y todo eso, con este calor y algún cliente brasas que a veces toca, se vuelve uno bastante cansado a casa.

Yo llegué a Alemania con poco, muy poco. A base de esfuerzo me hice con el idioma y encontré un empleo que me gusta y satisface mis necesidades. Y sobre todo, aprendí una gran lección:

Ahora sé lo que cuesta aquello que llaman “ganarse la vida”.

 

Cuando creces no solo te salen canas. Adquieres perspectiva, cierta experiencia que te permite valorar los hechos con más y mejor juicio.

Con 15 años mi escala de valores era más simple. Pensaba muy poco por mí mismo, y eso lo hacía todo más sencillo.

Mis padres eran el axioma y punto de partida. Los amigos, ese viento que inclinaba las velas hacia una u otra dirección. Y al final iba navegando sin rumbo fijo, intentando encontrarme con esa persona que quería a llegar a ser. 

Cuando empezó la universidad el pastel ya estaba cocido, pero faltaba darle los últimos detalles. Ir retocando la personalidad en la que quería convertirme. 

Entonces aprobar los finales de Febrero y Junio eran mi mayor prioridad, todo giraba en torno a eso. Tenía una meta clara. Difícil, pero definida. Y así seguía con el rumbo marcado, sabiendo claramente a dónde iba a llegar.

 

Pero un día terminé la universidad, y el siguiente paso se volvió incierto. Continué con la empresa donde estaba de prácticas por inercia, pero esto sólo era alargar lo inevitable.

Así que salí de allí en busca de mi nuevo camino, mis nuevas metas, mi nuevo futuro. Hasta entonces todo había sido pasar exámenes, pero de repente me encontraba con el mundo real.

Y sin plan.

Entonces viajar me salvó de aquello. Empecé a conocer otros países, otras culturas, y sobre todo otras formas de ver la vida. Otras escalas de valores.

 

En aquel año 2000, con mis 15 años, el plan estaba super claro.

Instituto, carrera de ingeniería, buen trabajo y se acabó. A vivir tranquilamente.

Pero años más tarde, al final de ese camino no encontré lo que esperaba. Allí no había un duende con caldero de oro, sino una rutina fácil, cómoda y falta de retos.

Me di cuenta de que ese “a vivir tranquilamente” no funcionaba conmigo.

Comprendí que lo que me habían dicho que debía ser importante para mí,  (una casa grande, un coche deportivo, ropa de marca), sencillamente no lo es.

 

¿Qué es lo realmente importante?

Aún me queda mucho por descubrir, pero si volviera a cruzarme con ese chaval de 15 años, le diría lo siguiente:

– Familia. Amigos. Cuídalos, son tu mejor inversión. Para todo.

Gasta con y para los demás. Dar es la mejor forma de recibir. Y cuanto más aportas, más te llega. Por ley.

Viaja YA. Da igual que tengas 15 años. Busca el modo y vete LEJOS. Nunca aprenderás tanto sobre ti mismo como cruzando los Balcanes en un tren nocturno o durmiendo de Couch Surfing con desconocidos.

– Invierte en experiencias mucho más que en objetos. ¿Qué vas a hacer ahora con toda la mierda que tienes acumulada en el trastero?

– No te pierdas una sola oportunidad. Equivócate, haz el ridículo, asume el rechazo. Pero SIEMPRE inténtalo. Los besos que desaprovechaste por miedo o vergüenza, con el tiempo duelen mucho más que aquellos besos que te negaron.

El EGO es un gusano que carcome tu humanidad. Aléjate de él tanto como sea posible. No discutas por chorradas que no le importan a nadie más que a tu EGO.

– Si amas a alguien, díselo. Y ya está.

***

 Y para ti, ¿qué es lo verdaderamente importante?

Si pudieras volver a verte con 15 años, ¿qué te dirías?

Sígueme en

Rener Frank

Tras estudiar Ingeniería Mecánica y 3 años de rutina laboral, un verano de voluntariado scout en los Alpes suizos y una dulce alemana resetearon mis prioridades.
Dejé mi aburrido trabajo de oficina para irme a cuidar un castillo medieval en los bosques de Baviera. Después de varias aventuras por Europa me establecí en Frankfurt, donde vivo actualmente. Pero siempre con nuevos proyectos en mente y pensando en el siguiente paso!
Sígueme en

Latest posts by Rener Frank (see all)

Opt In Image
Suscríbete a PalabraUtil
Ideas que inspiran, cada semana directamente en tu Email

About Rener Frank

Tras estudiar Ingeniería Mecánica y 3 años de rutina laboral, un verano de voluntariado scout en los Alpes suizos y una dulce alemana resetearon mis prioridades. Dejé mi aburrido trabajo de oficina para irme a cuidar un castillo medieval en los bosques de Baviera. Después de varias aventuras por Europa me establecí en Frankfurt, donde vivo actualmente. Pero siempre con nuevos proyectos en mente y pensando en el siguiente paso!
This entry was posted in (Sobre)vivir en Alemania. Bookmark the permalink.

4 Responses to "Lo que de verdad importa"

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*


Translate »