ODIO MI TRABAJO: combate tu insatisfacción laboral

odio trabajo

Ante un trabajo que no te gusta, como ante cualquier otra situación insatisfactoria en la vida, siempre tienes 3 opciones:

ASUMIR las circunstancias, CAMBIAR las circunstancias o LLORAR infeliz en un rincón.

Si no te gusta tu trabajo, espero que este Post te aporte nuevas perspectivas.

 

Trabajar es una necesidad del mundo en que vivimos, te guste o no. Si quieres cubrir tus necesidades básicas (comer, vestirte, dormir calentito y esas cosas), tienes que intercambiar tu tiempo y energía por dinero. O sea, trabajar.

Este dinero obtenido se intercambia a su vez por bienes o servicios, y así recuperas parte de tu energía (que no de tu tiempo), para seguir repitiendo este ciclo una y otra vez. Éste es nuestro sistema de subsistencia.

 

Es cierto que tienes alternativas para escapar del sistema. Puedes hacerte monje o vivir en una comuna auto-suficiente. Pero si has decidido formar parte de la sociedad, debes acatar las reglas del juego. Para bien y para mal.

Así que después de esos intensos años como estudiante ya sabes lo que toca: currar. Así es como nos han enseñado que funciona el mundo, y ahí que salimos nosotros a esa jungla llamada mercado laboral. Con nuestros miedos y esperanzas, inseguridad e ilusión, como el que sale a torear a la plaza sin saber muy bien por dónde le van a venir los pitones.

Pero lo tenemos asumido.Es hora de encontrar nuestro rincón en este sobresaturado mundo. Una actividad que nos ayude a pagar las facturas y, a ser posible, que nos realice como persona. Aunque esto último es más complicado de conseguir. De hecho, en estos tiempos que corren tener trabajo se considera casi un privilegio (sobre todo si tienes menos de 30). Así que la tónica general es “no te quejes que al menos tienes trabajo“.

 

Sin embargo, contamos con unos 35-40 años por delante para desarrollar nuestra vida laboral/profesional. Media vida la vamos a pasar trabajando, así que mejor hacerlo en algo que nos guste, ¿no?

Por desgracia, la realidad es otra. En el país de los unicornios felices podríamos divagar sobre cual podría ser nuestro trabajo de ensueño, espolear nuestras virtudes y lograr aquello que siempre hemos soñado.
Pero la época del soma y los unicornios todavía no ha llegado. Primero hay que pagar el alquiler y no hay lugar para sueños de princesita.

 

Así que este Post va sobre el trabajo que NO gusta, el empleo que odias, el jefe que no soportas y la carrera profesional que te amarga la existencia. Va sobre la realidad laboral en que vivimos, y de cómo escapar o lidiar con esta situación.

¿Odias tu trabajo? ¿No sabes qué hacer con tu vida profesional? Aquí no hay repuestas, pero sí encontrarás nuevos caminos. Go ahead.

 

 

Primera opción: ASUMIR LAS CIRCUNSTANCIAS

Utiliza la PERSPECTIVA para invertir tu situación.

 

acepta

Antes de ponerte fatalista, quiero que utilices la perspectiva y te hagas una pregunta: ¿realmente odias tu trabajo?

Si sientes que tu trabajo no te gusta, que no te llena o te amarga el vivir, pregúntate si realmente esto es así de verdad o sólo se trata de una percepción subjetiva. Existen muchos factores que, considerados de una manera u otra, pueden alterar radicalmente tu perspectiva laboral.

 

La perspectiva no es más que ver las mismas circunstancias desde otro punto de vista. Para ello, cuestiónate tus propias creencias. ¿De verdad opinas así, o has llegado a esa conclusión motivado por otras personas/influencias externas?

 

Mi trabajo es aburrido
¿Has intentado ponerte retos, esforzarte y mejorar? ¿O sólo dejas pasar las horas mirando Facebook en el móvil con el culo sentado en una silla?

Mi jefe es un imbécil
¿Qué tipo de relación tienes con él? ¿Lo ves como una persona con ideas y emociones o como un estúpido ogro de las cavernas? ¿Expresas abiertamente tus opiniones, de manera educada y asertiva?

Mi sueldo es una miseria
¿Tienes claras tus prioridades de consumo? ¿Cuánto dinero necesitas realmente para cubrir tus necesidades? ¿Cuánto gastas al mes en tabaco, lotería y cañitas?

No soporto esta rutina monótona
¿Serías más feliz haciendo cada día algo diferente, sin saber cómo vas a ganarte el pan la semana que viene? ¿Te gustaría vivir con esta inseguridad por el resto de tu vida?

Quiero dejarlo todo y montar un hostel en Tailandia
¿Alguna vez has estado fuera de tu país más de 3 meses? ¿Te has planteado las dificultades de acostumbrarte a un idioma y cultura totalmente diferentes?

 

Puedes pensar que esto sólo es engañarte a tí mismo, pero no es verdad. Ten en cuenta que el mundo es lo que tú quieres que sea. Si mediante la perspectiva puedes convertir una situación desfavorable en favorable, ¿acaso no te estás ayudando a afrontar mejor la situación? Si con otra mentalidad vas al trabajo más feliz y con otra mentalidad, no es engañarte a tí mismo.

 

 

Segunda opción: CAMBIAR LAS CIRCUNSTANCIAS

SALTO BASE LABORAL. Deja tu trabajo y sobrevive a la caída.

 

 

Supongamos que eso de la perspectiva no funciona contigo. Que realmente tienes un capullo por jefe, un trabajo horrible y no aguantas más ahí dentro. Todos y cada uno de los días te levantas pensando que no puedes seguir así, que tienes que salir de ahí lo antes posible.

 

Pero pasan las semanas, los meses, y sigues sin dar el paso. Notas una mano invisible que te aprieta y te empuja a seguir sentado en esa silla, vendiendo cada día tu tiempo y tu alma a una empresa que ni te importa ni te aporta absolutamente nada. Pero ahí sigues, porque esa mano invisible te tiene atrapado: el miedo.

Miedo al: ¿qué pasará después?¿encontraré otro trabajo?¿es realmente lo correcto?¿y si me arrepiento y no puedo volver atrás?¿qué dirán mis padres/amigos/pareja?¿y si me equivoco?

Miedo. Como una gruesa soga que te mantiene atado a tu infelicidad. Y cuantas más obligaciones tienes, más fuerte es esa soga. Está claro que si tienes menos de 30 años y algunos ahorros, será mucho más fácil dejar tu trabajo que si tienes 40, dos niños y una hipoteca. En situaciones del todo o nada, prefieres ser un infeliz con sueldo a fin de mes antes que un alma libre en la cola del INEM. Lógico.

 

¿Entonces no hay nada que puedas hacer? Sí, pero no es fácil

Dejar el trabajo es como saltar haciendo puenting. Acojona mucho, muchísimo. Y cuanto más alto estás (mayores responsabilidades), más duro puede ser el golpe si falla la cuerda. Te entran todo tipo de pensamientos justo antes de saltar y tus pies parecen clavados al suelo. Pero en el fondo sabes que quieres hacerlo, a pesar del riesgo.

Y cuando das el paso y te lanzas al vacío, la mezcla de sensaciones es indescriptible. Pero sobre todo sientes FELICIDAD. Felicidad por ser tú el que ha elegido el camino a seguir. Y ya no importa tanto si te vas a golpear o no contra el suelo. Lo importante es que por fin has decidido saltar. El resto, si espabilas, llegará antes o después.

 

 

Si te sientes atrapado en un empleo tedioso sin futuro, empieza por abrir alguna de estas puertas:

 

Busca un nuevo trabajo mientras mantienes el actual. Muévete, intenta hacer contactos y probar con alguna entrevista. Te dará una idea de lo que vas a encontrarte cuando llegues al suelo. Si crees que no merece la pena, que es una pérdida de tiempo y esfuerzo, significa que no odias tu trabajo lo suficiente.

 

No pares de formarte. Adquiere nuevas habilidades que puedas aplicar en el futuro y que te diferencien del resto. Aprende a programar Apps, escribe un E-book, abre un Blog o crea un canal de YouTube con miles de seguidores. Si te parece aburrido o te faltan ganas para ponerte a aprender a estas alturas, significa que no odias tu trabajo lo suficiente.

 

Ahorra todo lo que puedas. Crear un colchón económico puede ayudarte a que en un futuro el golpe sea más suave. Tu libertad valdrá mucho más que dos semanas en Mallorca y un nuevo smartphone. Si, a pesar de todo, consideras que te debes comprar todos esos caprichos porque te lo mereces, significa que no odias tu trabajo lo suficiente.

 

Conoce gente nueva. Busca círculos donde se mueva gente que pilote sobre el área en el que quieres trabajar. Haz nuevos amigos, pero no para emborracharte o para jugar a la XBOX, sino gente con inquietudes, que se mueva y te motive a hacer algo más. Hoy en día con internet, no hay excusa para no hacer nuevos contactos. Si eres demasiado tímido para conocer gente o te crees demasiado mayor para cambiar tu círculo social, significa que no odias tu trabajo lo suficiente.

 

Mantén hábitos de vida saludables. Comer bien, hacer ejercicio y descansar lo suficiente van a crear las condiciones para que tu cuerpo actúe contigo. Tragar horas y horas de series online mientras zampas cheetos en el sofá al terminar el día solo va a empeorar tu situación. Vencer a la desidia y la procrastinación no es nada facil. Si lo fuera, todo el mundo sería un crack en lo suyo. Si aún así encuentras excusas para no hacerlo y prefieres quedarte calentito en el sofá, significa que no odias tu trabajo lo suficiente.

 

Emplea tu tiempo libre en cosas útiles. Si quieres encontrar un trabajo en el área que realmente deseas, olvídate de los videojuegos, el facebook y las pelis en streaming. Lee, aprende y devora todo lo que puedas encontrar en Internet sobre aquello en lo que realmente quieres trabajar. Si estás demasiado cansado para esto y te aburre buscar información, significa que no odias tu trabajo lo suficiente.

 

Si ninguna de estas opciones te satisfacen, siempre tienes la posibilidad de ser de los que se quedan con las ganas mirando desde arriba del puente Soñando con que algún día tendrás las agallas de saltar tú también. La decisión es sólo tuya, las excusas también.

 

 

Tercera opción: LLORAR EN EL RINCÓN Y NO HACER NADA

Acepta tu MEDIOCRIDAD y quédate ahí calentito.

 

llora

 

Este es el camino menos deseado, pero también el más cómodo. Victimismo y resignación. Aceptas tu infelicidad, culpando de ella al entorno: una crisis económica, una carrera mal elegida, un jefe insoportable, unos compañeros competitivos… Tienes excusas suficientes para no hacer nada y dejar que la vida vaya pasando, mes a mes, sin que le encuentres el sentido a esas 8-10 horas diarias que pasas sentado en la oficina. 

Te contentas con las pequeñas recompensas del día a día. Sueldo justito y dos semanas de vacaciones. La XBOX y los últimos capítulos de esa serie online eclipsan por las noches el tedio de otro día malgastado. La tardes de cañitas con amigos y algún capricho empaquetado por Amazon te renuevan las excusas para seguir creyendo que merece la pena vender tu tiempo y tu vida a precio de saldo.

 

Llorar en un rincón está muy mal visto, como algo de cobardes sin agallas, pero yo lo considero una opción tan válida como las otras. De echo, una gran mayoría viven dentro de esa burbuja de mediocridad, porque vivir infeliz quejándose todo el tiempo es mucho más fácil que luchar y esforzarse. Si eres feliz en tu infelicidad y te contentas con una vida mediocre, no hay nada de malo. Es tu elección. Pero ponte cómodo y asume que no vas a salir de ahí sin esfuerzo. NADIE TE DEBE NADA.

 

 

No te engañes, esto no es Bambi. Aquí no hay promesas de éxito. Puede que lo des todo en tu trabajo, hasta la última gota de sudor y esfuerzo, y aún así falles. Puede que dejes tu trabajo para buscar algo mejor y a los 2 años tengas que regresar con el rabo entre las piernas. Puede que no hagas nada de valor en tu vida y un golpe de suerte te vuelva rico y famoso. La vida es aleatoria y a veces injusta, por definición. Un caos.

Entonces, ¿Cual es la diferencia entre asumir, combatir o resignarse? Que si luchas, aunque no ganes, vivirás luchando. Con cada golpe aprenderás, y estarás más cerca de conseguir un mejor futuro, aunque nadie te lo pueda prometer.

Y aunque por diferentes caminos llegues al mismo resultado, si luchas habrás vivido con el honor de saber que hiciste todo lo posible. Porque en 100 años serás polvo, y lo que importa es lo que haces HOY con cada día que esta vida te regala.

 

 

Si no lo intentas, te habrán derrotado antes de empezar.
Fallar es no conseguirlo, fracasar es no intentarlo.

 

 

¿Quieres saber si esto funciona o si son sólo patrañas de auto-ayuda? En mi próximo Post te contaré 3 historias personales, de cómo en diferentes circunstancias tomé un camino diferente, y cómo me afectó en la vida real. Lo que ves en las series online es mentira.

 

Copyright fotos Post: ©Youness Taouil
flickr.com/lo_straniero

 

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Rener Frank

Tras estudiar Ingeniería Mecánica y 3 años de rutina laboral, un verano de voluntariado scout en los Alpes suizos y una dulce alemana resetearon mis prioridades.
Dejé mi aburrido trabajo de oficina para irme a cuidar un castillo medieval en los bosques de Baviera. Después de varias aventuras por Europa me establecí en Frankfurt, donde vivo actualmente. Pero siempre con nuevos proyectos en mente y pensando en el siguiente paso!
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